Un collar único como su historia...

Un día cualquiera de paseo por el Zoco Nazarí, en Granada..., precioso sitio por cierto... compré esta pieza que entre muchas otras me llamó la atención, en el fondo de un canasto.

Montada sobre unos cordones gastados y descoloridos, la cogí entre mis manos y  a sabiendas de que no me la pondría, sentí el ímpetu de quedármela de todos modos... 

Desde entonces hemos pasado algunas mudanzas, y la pieza siempre allí, arraigada, formando parte de esos tesoros de los que nunca me desprendería.

Miles de veces la miré, la intenté combinar, la cambié de sitio, la volví a mirar y seguía dejándola de lado, una y otra vez...

Y de golpe una tarde de inspiración, de esas que no abundan..., en el medio del caos del taller en pleno trabajo, la visualicé con estas tiras de seda india natural, rasgada y teñida a mano,  y me pareció que estaban ahí para ella, para cruzarse como las más hermosas de las casualidades, o causalidades, según diría mi amiga Anabel...

Y aquí está el resultado... un collar que no voy a vender, porque su historia es parte de mi historia y mi historia fue encontrarlo una feliz tarde paseando con mi marido por aquel lugar encantador...

 

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